¿No sabes cómo guiar el movimiento para abrazar al niño interior?

¿Hace tiempo que te sientes desconectado del juego, del movimiento, la alegría por vivir y ese laissez-faire que te caracterizaba tiempo atrás? ¿Sientes dentro de ti que hay una fuerza interna que te bloquea el paso?

¿Sientes dolores como síntomas que se reflejan en tu cuerpo y te están avisando de que algo hay que revisar?

¿Cargas con una autoexigencia enorme, sentimientos de culpa, rechazo, injusticia o tristeza?

¿Los demás a menudo te ven como un ogro gruñón, enfadado o como la bruja «mala» que salta a la menor provocación?

Si alguna de tus respuestas es afirmativa, puede ser que te estés mostrando desde el sentirte [email protected] del niñ@ interior que te habita.

¿Le conoces? ¿Sabes de su existencia? ¿A menudo le recuerdas? ¿Qué imagen mental has construido de ese niñ@ que fuiste y que llevas en ti?

Para poder entender mejor de qué estamos hablando cuando nos referimos al NIÑ@ INTERIOR vamos a explorar un poco más sobre él.

 

 

¿Qué es el niño/a interior?

Desde los diferentes enfoques que aporta la Psicología Humanista, entendemos por «Niño Interior» la estructura psicológica más vulnerable y sensible de nuestro «yo».

Es en la etapa de la primera infancia (0 a 6/7 años) sobre todo, pero también en la segunda etapa (6 a 12 años) y en la adolescencia, que el niño interior se va formando a través de todas las experiencias y vivencias tanto positivas como negativas que acontecen.

Dependerá de como el niño/a interiorice esas experiencias y vivencias que acontecieron en esas etapas y del impacto emocional que causen en él/ella, el llevar una vida adulta actual hacia una dirección u otra, actuando de una forma o de otra.

En ese impacto emocional que recibe el niño/a en esos periodos, quedarán grabadas algunas memorias, dejando en cada uno/a, una fuerte huella emocional.

  • Si esas vivencias grabamos como positivas: hoy seremos adultos con sentimientos más conectados con la alegría, el optimismo y la sensibilidad y nos moveremos en nuestra vida desde este lugar.
  • Si por el contrario esas vivencias se grabaron como negativas y las sentimos internamente como dolorosas y nos causaron sufrimiento en alguno de esos periodos de la infancia: hoy seremos adultos con miedos arraigados, con una tendencia al enfado y a la tristeza y por lo tanto nos moveremos por la vida, desde estar conectados a esos sentimientos, «guardados en el cajón«.

 

¿Cuándo aparece el niño/a interior?

En general ese niñ@ interior sale a la luz y aparece en las mejores ocasiones y ¡justo cuando menos lo esperábamos!

  • Aparece cuando estamos encaminados y queremos emprender, ya sean proyectos nuevos, tomar decisiones clave, nuevas ideas, o momentos de cambio importantes que acontecen en nuestra vida.
  • Aparece cuando, a veces inesperadamente, reconectamos con esa memoria que quedó grabada en el niño/a que fuimos, y conectamos con un miedo o dolor antiguo.
  • Aparece cuando revivimos una experiencia similar a la vivida y no superada en la infancia.

En muchísimas ocasiones «él» es quien va a determinar qué rumbo tomarán esas circunstancias y como vamos a responder a ellas hoy, en el momento presente.

Cuando de niños no somos capaces de integrar y superar las huellas emocionales de esas experiencias de infancia y del impacto emocional que causaron en nosotros, probablemente se van a generar sentimientos de ira, rabia, tristeza, frustración y angustia.

Así ese niño/a crece cargando con esas «piedras», ese peso no resuelto que va afectando su salud emocional a lo largo de su desarrollo.

Esto es totalmente comprensible, todos en la infancia, en un momento u otro hemos sido dañados por las figuras referentes de las cuales dependía nuestro cuidado. A la mayoría de padres les cuesta mucho empatizar con las emociones y sentimientos de los hijos e hijas.

¿Sabes por qué?

Cuando fuimos niños, nuestros sentimientos no fueron tampoco comprendidos, en una gran mayoría de los casos en nuestra infancia han sido muchas las ocasiones en que nuestros sentimientos fueron negados o no tenidos en cuenta en diferentes circunstancias, es decir no hubo una empatía emocional a eso que podíamos estar sintiendo, y esa incomprensión que sentimos la mostramos de nuevo hoy al acompañar a nuestros pequeños.

Poner atención a esto nos conduce a un acompañamiento de mayor calidad, a sanar y a poder cuidar, mimar y sostener ese niñ@ con más comprensión, amor y respeto.

 

¿Cuál va a ser el camino para sanar esas heridas?

Si hoy sigues sintiendo ese odio, rencor, tristeza, rabia, ira… es que estás cargando con esas «piedras», con ese IMPACTO EMOCIONAL que nos habla de que las heridas de ese niño/a no están curadas.

¿Cuál va a ser el camino para sanar esas heridas, y sanar a ese niño/a interior?

  • Permitirnos conectar con ese dolor y poder mirarlo de cara nos permite redescubrir a ese niño/a. Nos permite abrir ese «cajón de los recuerdos», donde un día decidimos guardar ese dolor y sufrimiento por un motivo de necesidad, de supervivencia. Nos permite «girar la llave» y ver qué es lo que hay ahí dentro.
  • Permitirnos volver a mirar aquel dolor y aquellas vivencias y transformarlos nos libera y nos abre las puertas a la sanación.

El viaje contiene un momento inicial que es movilizador, y en el que entramos en contacto con esas emociones, pero es necesario para tomar nuestra vida por las riendas.

Además, ahora eres un adulto, tienes muchos más recursos, habilidades, capacidad y fuerza que el niño que eras en ese momento. El encuentro de ese adulto con el niño es un maravilloso momento de ternura y fortalecimiento, de integración de uno mismo, y de pacificación. Un momento que a su vez nos lleva a vivir nuestra vida desde un lugar de más libertad y poder volar hacia delante.

«Una dificultad siempre va acompañada de una oportunidad de gran crecimiento» (Virginia Satir)

Merece mucho la pena para transitar nuestro camino con alegría, éxito y dicha, poder conectar con la alegría del vivir.

¡Eso es claramente hablando, estar conectado a las memorias positivas de nuestro niñ@ [email protected]!

Sentir esa parte nuestra positiva, viva, alegre, inocente, conectada a la energía del juego y que habita en nosotros internamente nos permite mantener una autoestima sana y generar un buen estado de salud emocional. ¿Por qué entonces mantenerlo en el olvido?

 

¿Qué podemos hacer para sanar al niñ@ interior herido?

 

– Mirar hacia la autoestima –

Veamos acerca de esta autoestima sana de la que tanto hablamos.

La autoestima se construye en la infancia y se irá moldeando a medida que el niñ@ se va a ir desarrollando. Podemos decir que la autoestima es una respuesta básicamente emocional de aprecio y valoración ante la idea que tenemos de nosotros mismos.

Está relacionada con un tipo de memoria implícita, que es la memoria emocional.

Está fundamentada en los juicios de valor, diríamos que es la valoración que nos hacemos a [email protected] mismos. No es tanto el «como me ven», sino el «como yo me percibo» muchas veces enraizado en el «cómo creo que me ven».

Cuando soy un niño o una niña, voy construyéndome según mis figuras referentes y el entorno más próximo y sobre las valoraciones que se emiten sobre mí. Por ello es prioritario en la infancia no juzgar las cosas que hacen o dejan de hacer los niñ@s, ni categorizar en conceptos como bien y mal.

También es muy importante el uso de las palabras y etiquetas que les «ponemos a los niños»… Eres un patoso, qué distraído, nunca aciertas una, etc. Toda esta descripción de «quién y como eres» suma a la construcción de su auto imagen y autoestima.

 

– Principales ingredientes para crear relaciones conscientes en la familia – 

Otro punto muy importante es crear una comunicación favorable, efectiva y sincera con el [email protected] Estes serían los principales ingredientes:

  • Tener en cuenta el respeto, amor y límites
  • Respetar la singularidad única del niñ@
  • Cuidar el vínculo emocional para que sea sano y equilibrado
  • Relacionarse desde y para la confianza
  • Permitir que él sea quien realmente es
  • Reforzar el «ser un modelo positivo de imitación»
  • Cuidar y nutrir su mundo interno. Los niñ@s están hechos de sueños

Volviendo al mundo adulto, vamos a centrarnos ahora en ver cómo podemos sanar esas heridas de infancia que causaron impacto emocional y que siguen estando latentes.

Vamos a ver cómo abrazar a ese niño interior con la herramienta terapéutica de los muñecos Playmobil®, una herramienta proyectiva que permite desde esta mirada sistémica, mostrar al exterior nuestro mundo interior, poniendo en escena toda esa información que rescatamos de nuestro inconsciente gracias a que hemisferio izquierdo y hemisferio derecho del cerebro se unen para trabajar juntos para encontrar soluciones a nuestros conflictos.

 

¿Cómo puedo darme cuenta en consulta de si es necesario colocar una figura para el niño/a interior?

Utilicemos los muñecos Playmobil® (u otros si los tienes) en consulta a favor del cliente y de su niñ@ interior.

Imagínate por un momento, que estás acompañando a un cliente en tu espacio de trabajo y empieza su relato. ¿Qué hacer?

Céntrate en la narrativa y el relato, explora si su historia tiene algo que ver con el niñ@ interior.

 

Ejemplo 1:

Pepe trae una demanda clara «quiero saber por qué tengo tanto miedo a cambiar de trabajo, no me atrevo a decidirme», dice. Explica que tomar decisiones pequeñas le cuesta, las grandes aún más.

En un momento explica que «esto que me pasa me recuerda a lo que hacía papá. Siempre se quejaba de todo, pero no daba ni un paso, cuando llegaba la oportunidad de cambio se quedaba paralizado. A los 7 años recuerdo que cambiamos de casa, nos fuimos del pueblo a la ciudad, cambiando de escuela, perdiendo amigos y a mis primos con los que jugaba cada día, además me acuerdo también que mamá entró en una fuerte depresión más de un año y papá a menudo no estaba en casa».

Establece contacto visual con él, mantente presente durante toda su explicación y escúchale con atención para no perder detalle.

A los 7 años Pepe tuvo cambios relevantes y significativos que están aún muy presentes, y parece ser que ha conectado con una memoria emocional, ha conectado con su niño interior.

 

Ejemplo 2:

La cliente llega con una necesidad de saber a donde se dirige en el ámbito laboral. «Quiero ver como estoy internamente con relación al trabajo que tengo. Quiero poner en marcha un nuevo proyecto y estoy inquieta, impaciente y angustiada».

Si trabajas con muñecos puedes proponerle elegir:

  • Una figura inicial para ella hoy
  • Otra para su trabajo actual
  • Y otra para su proyecto en vista

Al escoger a las figuras y colocarlas, expresa que esa figura que ha escogido para ella no le gusta y que la quiere cambiar por otra. La ve débil, «como una chica, parece una niña y quiero poner otra».

Si en ese momento ya está situada toda la escena inicial respeta a tu cliente y proponle sacar otra figura que le guste más para ella, pero no retires a la que eligió inicialmente.

¿A quién podría estar representando esa figura inicial? Pregúntale si esa chica débil la conoce. Seguro que sí. Es alguien muy conocida y cercana a ella. ¿Es su niña interior en la adolescencia quizás?

 

Ejemplo 3:

Juan tiene una demanda inicial de mirar sus reacciones constantes, «estoy harto de mi temperamento explosivo».Puedes proponerle elegir 3 figuras iniciales:

  • Una para él hoy
  • Otra para su parte que reacciona
  • Y otra para su parte bondadosa (sus diferentes estados del yo)

Imagina que él va contando largamente sobre como es ese temperamento tan fuerte y que le sale sobre todo con su mujer con la que convive desde hace años.

En un momento habla también de su padre, de como era todo cuando él era pequeño, como le hablaba su padre y de que manera le trataba.

En este momento el cliente posiblemente ha conectado con este temperamento de hoy y lo ha relacionado con papá en momentos de su infancia. Observa e indaga acerca de esas emociones y espera a ver si siente conexión con esa parte suya infantil.

 

Paso a paso para saber si es necesario colocar una figura para el niño/a interior:


Pon atención, reformula y conecta

Cuando has detectado el punto narrativo en el que identificas la posible herida infantil o conexión con la parte infantil, puedes ayudar al cliente a poner atención en ese punto, y reformular sobre su narrativa atentamente, con preguntas concisas y claras.

De este modo, el hecho de conectar el cliente con esa herida, emoción, dolor o miedo del que habla en la actualidad, te permitirá relacionarlo con algún otro momento vital anterior en la línea del tiempo.

«Pepe, por lo que me has ido contando, entiendo que te ves una persona con miedo ahora mismo a cambiar de trabajo, que papá también se quedaba paralizado cuando surgían cambios y que a los 7 años te trasladaste con tu familia del pueblo a la ciudad y que tuviste que dejar la escuela, a tus amigos, a tus primos y que tu madre entró luego en una fuerte depresión…»

«Me dices que esa figura que has elegido inicialmente la ves débil y que te parece una chica, una niña, ¿esto es así?, ¿lo he entendido bien?»

En ambos casos es importante mantener todo lo que podamos las mismas palabras que utiliza el cliente, no modificarlas, ni hacer interpretaciones de lo que dice. Respetar fielmente mucho su narrativa y poner atención a la nuestra.

 

Sé paciente

Puede ser que el niño o niña no aparezca en el inicio de la sesión, y que el cliente sienta esa necesidad más adelante. Observa e indaga acerca de esas emociones y espera a ver si siente conexión con esa parte suya infantil. Plantéale al cliente preguntas tipo:

«¿Cómo sientes ese temperamento si lo relacionas a tu relación con papá? ¿Sentías lo mismo?»

«¿Cómo era papá? ¿Te gustaría ver a ese niño y a papá juntos en la mesa de modo tranquilo?»Todo esto indicaría claramente que es relevante que el cliente escoja una figura para su niño interior y lo pueda ver y mirar, y explore qué pasó ahí, en esa etapa.

 

Sé prepositivo

Puede ser que la propuesta de elegir una figura para su niña parta del terapeuta. Si el cliente no está acostumbrado a trabajar con los muñecos podrá ser que ni se dé cuenta de que «quiere poner una figura de su parte niña en la mesa».

Si como terapeuta sientes que es importante para que pueda mirar a esa parte niña, y pueda ver qué y cuánto dolor hay en esa niña herida que hoy le lleva a revivir y sentir lo mismo, indícale de forma clara y directa que escoja un muñeco para esa parte y la coloque en la escena.

Así tendríamos su «yo actual» y su «yo niña», con lo que podremos acercarnos hacia una solución en los siguientes pasos.

En tal caso es importante que la propuesta que planteamos como terapeutas le llegue de forma cálida y respetuosa al cliente, y sea él quien decida si se coloca o no la figura, sintiendo que forma parte de la escena que se ha creado.

 

Escucha su pasado

Si en la narrativa del cliente aparecen «mamá o papá» y se repite en su relato varias veces, se está mostrando información clara de que el conflicto que trae tiene relación con el sistema de origen. ¿Por qué?

Desde la mirada sistémica, las personas no están consideradas como seres aislados, sino que son parte de una estructura interrelacionada.

Todo se estructura en sistemas, siendo el sistema familiar uno de los más complejos donde en un profundo nivel subconsciente participan del entramado familiar y de su destino colectivo, es decir que las relaciones con los padres, hermanos, tíos, abuelos pueden llevar a desencadenar situaciones de fuerza/efecto.

Las personas forman parte de una gran alma familiar que comprende a todos los miembros de la familia y con ello a menudo se intentan compensar situaciones, y reviven estados emocionales de generaciones anteriores.«Los padres, nos acompañan siempre».

En el trabajo terapéutico con los muñecos Playmobil® existe la oportunidad de poner orden y encontrar nuevos caminos donde todos los miembros de la familia se sientan cómodos, encontrando el lugar adecuado para cada uno dentro del seno de la familia y poner luz a lo que se está viviendo.

Vamos a ver ahora un caso real.

 

Propuesta de caso real

La propuesta en este artículo es ver un caso real para tener más recursos a la hora de acompañar en consulta a nuestros clientes con los muñecos en un trabajo planteado a través del enfoque del niño interior.

Cojamos a ejemplo uno de los tres casos planteados arriba.

En el ejemplo nro 1, sintetizando en la primera fase de indagación y reformulación se extrae que:

  • Pepe siente miedo a cambiar de trabajo, de igual modo que le pasaba a su padre.
  • A los 7 años tuvo un fuerte cambio y su madre entró en depresión, además el padre estaba a menudo ausente.
  • Se le pide al cliente que elija estas figuras: 1 para él en el momento presente, 1 para él a los 7 años, 1 para su madre, 1 para su padre, 1 para el miedo que siente.

Se colocan las figuras que representan a los diferentes elementos del sistema en el tablero según las indicaciones del cliente obteniendo esta imagen inicial:

 

La imagen inicial muestra el conflicto

 

La figura que representa a Pepe está en el centro, el miedo queda situado delante de él, y a un lado están el padre, la madre y Pepe a los 7 años.

Aquí es interesante poder observar atentamente qué muestra esta imagen.

¿Cómo está Pepe mirando a la figura que representa «el miedo»? y ¿dónde ha quedado colocada la figura que representa a su «niño»? ¿Cómo siente las figuras de sus padres? ¿Con quién tiene el conflicto?

Pepe relata que ver al miedo ahí delante, le atemoriza, lo mira mal, y no le gusta.

Plantea retirarse un poco. Dice que si lo tiene un poco más lejos se siente mejor.

Curiosamente la figura que representa a su padre y la que representa a su niño, están mirando a Pepe. Eso le gusta, dice que le miran para que supere ese miedo que ellos también tuvieron un día.

Aquí es importante que Pepe pueda expresar a ese miedo todo lo que necesite expresar, pueda vaciar esa emoción y así que el miedo disminuya.

 

Un pasito más

Le proponemos a Pepe que mire la escena de sus padres y al niño «él» a los 7 años.

En ese momento se conecta con el traslado del pueblo a la ciudad,»me sentí perdido y pasé mucho tiempo encerrado en mi mundo».

«Quiero tener más cerca al niño», dice.

En ese momento le proponemos qué movimiento le gustaría hacer. Pepe dice acercarme a él. Encontramos ese nuevo lugar para Pepe, más cercano a su niño, en la mesa.

 

Otro pasito más

Ahora Pepe está delante de su niño, desde esa posición puede mirar a su niño y también a sus padres en ese momento. Ve todo el dolor de aquel entonces, se emociona y se cobija un poco en el relato.

¿Cómo ves a ese niño? ¿Qué es lo que siente?

Lo ve frágil, triste y un poco perdido.

 

Siguiente paso

Si nos fijamos en la imagen inicial, tanto Pepe como la figura de «su niño» tienen los brazos tendidos. Ahora que están uno frente al otro, le propongo a Pepe que abrace a su figura de niño.

 

Al hacer ese movimiento el cliente se da cuenta de que está mirando a la figura de mamá y que la mira enfadada. Se conecta con el tiempo en que la madre estuvo con depresión. «Yo era un niño, la necesitaba cerca y ella no podía atenderme».

Le proponemos que hable con mamá y luego desde ese lugar hable con la figura de su niño, y le diga:

  • «Tú eras solo un niño de 7 años»
  • «No estaba en tus manos ocuparte de los asuntos de los mayores»
  • «Estoy aquí contigo para ocuparme de eso, hoy que soy adulto«

Esta comunicación, externalización de lo no dicho, de lo no permitido, en un contexto que no juzga su enfado o sus emociones hace un efecto liberador.

Su expresión se relaja, su rostro muestra la distensión.

 

Un nuevo movimiento

Pepe se quiere poner justo al lado del niño. Mirar hacia delante, cómo él, quiero estar a su lado.

Al colocar la figura adulta en ese lugar Pepe expresa que «ahí delante hay algo». ¿Qué es lo que ve ahí delante?, le preguntamos.

 

«El trabajo nuevo», comenta.

Ponemos una figura para ese trabajo que ve Pepe, y proponemos cerrar aquí.

 

La imagen final es una imagen de fuerza

Pepe está mirando hacia delante junto a su niño, viajan juntos y delante a lo lejos puede ver su trabajo. Ese es su objetivo, ir hacia allí. Aunque aún le quede lejos, desde ahí lo puede mirar y enfocar su energía hacia esa dirección. El miedo no ha desaparecido de la mesa, aún sigue ahí, pero ahora, cuando se crucen, él y su niño van juntos, fortalecidos para poder afrontar desde un lugar de más fuerza lo que esté por venir.

 

Ver cómo alguien empieza a abrazar una parte de sí mismo que odiaba, le avergonzaba, no quería reconocer, hubiese preferido no ser así, que esa parte no existiera… Es un momento en primera o en tercera persona maravilloso.

Es de una belleza y de una pacificación interna inmensa.

Contiene el poder de transformación más empoderante que conozco (o uno de ellos).

Dime, ¿conoces este enfoque terapéutico, lo has vivido, lo usas?

Cada día que eres capaz de amarte, comprenderte y calmarte cuando este niño interior se agita, en lugar de castigarte, frustrarte o perder el control, tu amor propio aumenta, se profundiza, cristaliza.

Si eres profesional de la ayuda y quieres aprender cómo usar los muñecos en tus sesiones, te invitamos a conocer nuestros programas.

Te escuchamos, siempre te escuchamos, ¡nos encanta!

_____

Marina Viscido

Equipo Pedagógico Ciencia Interior

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13 respuestas

  1. Me gusta el trabajo con playmobils y peluches, lo suelo usar. Me ha parecido muy interesante el trabajo de caso de Pepe.

  2. Holaaa, los sigo desde hace meses, con los cursillos por las redes, etc. Perfecto lo del niño interior, es un abordaje que hago como Terapeuta de la Línea del Tiempo -Time line Therspy (R)-. Y ahora le estoy agregando la práctica con los muñecos…excelente la nota con los aportes de Sistémica…Gracias y saludos desde Argentina

  3. Buenos días me parece muy bonita la reflexión de nuestro/a niño /a interior, y como llegamos a el desde la mente al corazón y escuchando a nuestro Ser desde el silencio Un abrazo con todo mi Amor

  4. Hermoso, si conozco sobre el niño/a interior. Me pareció enriquecedor todo lo que compartiste.
    Gracias

  5. Hola Javier, estos son los libros que recomendamos en la formación: Volver a casa (John Bradshaw); Abraza a tu niño interior: nunca es tarde para sanar tu infancia (Victoria Cadarso) y
    Cuentos para el niño interior (María de Lourdes Aluma Tenorio). Pero lo más importante, estar atento a si necesitas apoyo profesional para hacer este camino y pedirlo, ¿de acuerdo? Si es así, aquí te dejamos la página en la que puedes reservar una sesión con una de nuestras terapeutas: https://cienciainterior.com/reserva-tus-sesiones-online/

  6. Que hermoso trabajo..
    Enorme agradecimiento por compartir sus conocimientos experiencia y sabiduría
    Abrazo enorme para ustedes los quelo hacen posible.

  7. ¿Este espacio es solo para terapeutas?
    Si yo quiero atención como cliente, una terapua de este tipo, ¿adónde puedo acudir?

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