Cambia tu propio cuento con la ayuda de los muñecos

«No existe camino para la felicidad, la felicidad es el camino…» (Wayne Dyer)

Llegar a una felicidad plena, todos deseamos eso. Y si además es de un modo «sencillo» mejor que mejor, ¿no?

Las metáforas y los cuentos son bálsamos maravillosos, facilitadores de lo sencillo para poder profundizar en nuestro autoconocimiento, desveladores de mundos internos recónditos.

Son regalos llenos de magia, sutileza y poder, construidos palabra a palabra, símbolo a símbolo, que nos trasladan de una realidad (consciente) a otra (inconsciente) navegando en una balsa de madera sobre aguas calmadas.

Son el lenguaje capaz de hablar con nuestro cerebro consciente e inconsciente a la vez, la música en palabras e imágenes capaz de tener atento y distraído a nuestro ego sin pelearse con él, mientras se dirigen a un yo más profundo que necesita ese mensaje y la sabiduría que contiene.

 

¿Tu vida es una casa vieja o la luz del amanecer?

Me viene a la memoria una frase de Virginia Satir en una de sus conferencias, empezó así: «Buenas tardes a todos y todas. Por un momento, cierren ahora sus bonitos ojos y visualicen».

Como todos «tenían los ojos bonitos», todos y cada uno de los participantes los cerraron y seguimos su voz que siguió así: «Voy a empezar lanzando un par de metáforas. Déjate sentir, cada rincón, cada órgano, cada poro de tu piel...» Y nos hizo conectar a los participantes con cada parte de nuestro cuerpo.

«Pregúntate qué pasaría dentro de ti si tu vida es como una casa vieja, muy oscura, llena de polvo, está aislada de las demás casas y está construida en medio de un barrio en las afueras que se muestra inhóspito, peligroso…»

 

 

A partir de aquí nos planteó observar cómo era nuestra respiración, cómo nos sentíamos y qué clase de futuro se podía percibir desde este lugar, desde esta metáfora.

Y luego prosiguió: «Mira ahora qué pasa, si tu vida es como la luz del sol que refleja a primera hora del día junto a un mar templado y calmo…»

 

 

Ejercicio: pruébalo tu mismo

Querida o querido, que estás leyendo esto ahora, esto es ahora, antes de seguir leyendo, una invitación a probar tu misma qué ocurre en tu cuerpo con cada una de las metáforas planteadas. Disfruta de la sabiduría de Virgina Satir. Puedes cerrar los ojos y observar, percibir las reacciones de tu cuerpo conectando con cada una de las dos imágenes.

  • ¿Qué emociones despierta una u otra?
  • ¿Con qué conecto?
  • ¿Siento algún bloqueo en mi cuerpo o al contrario una sensación de paz y tranquilidad?

 

¿Qué significan las metáforas?

Nuestro inconsciente escucha las metáforas, reacciona y a través de nuestro cuerpo, nos habla. Con la primera metáfora podemos conectar con sensaciones de opresión, de miedo, de presión, y diferentes bloqueos.

Desde aquí categorizamos y etiquetamos con palabras, por ejemplo en «bueno» o «malo» según sea la experiencia a la que nos transporte la metáfora.

Con la segunda, nuestro cuerpo se abre, el aire se expande y nuestra respiración se amplía y tranquiliza. El cuerpo puede relajarse solo con la toma de atención que le provoca a la persona esa imagen del sol levantándose en un nuevo día que empieza, junto a un mar tranquilo.

¿Si?

La imagen que muestra la metáfora se instala en nuestra mente y penetra en nuestro cerebro más holístico, artístico, creativo e imaginativo, y hace que se despierten y activen en nuestro cuerpo todo un campo de informaciones conocidas y a veces escondidas. Pero el lenguaje de la metáfora, tiene el poder de acceder hasta ellas.

Nos conectamos con los símbolos y cada símbolo, por asociación, nos muestra una información que conecta con nuestras experiencias vividas, y no solo con las nuestras, también con las de la sabiduría colectiva, histórica, ancestral.

El lenguaje metafórico une lo simbólico y lo real, ese es su gran poder.

 

¿Cómo usar metáforas en el contexto terapéutico con muñecos?

En el contexto terapéutico es ampliamente conocido que las metáforas son un elemento clave para que se puedan producir cambios de forma más rápida y a un nivel interno más profundo en los pacientes. Y en el acompañamiento en terapia con muñecos playmobil es permanente el uso de representaciones simbólicas, cuentos y metáforas.

La creación de la imagen externalizada del mundo interno del cliente, produce esta activación de la mente simbólica, por ello es una herramienta que nos permite acceder fácilmente y con mayor sutileza que algo solo racional, al mundo profundo y no consciente de la persona a quien acompañamos.

El cuento y la metáfora, junto con los muñecos usados como representantes simbólicos, facilita el llegar a puntos conflictivos y dolorosos de forma cuidadosa y respetuosa. A su vez amplía la información que nos llega y agiliza procesos de elaboración del síntoma, donde la palabra no puede llegar.

Uno de los modos más sencillos (además de usar metáforas a modo explicativo o en técnicas de sugestión o relajación), para unir el trabajo terapéutico con muñecos y el uso de las metáforas y los cuentos es el siguiente.

 

1. ¿Cuál es el cuento que la persona se cuenta?

Ayudarle a identificar su cuento, su mito, su arquetipo es muy clarificador, descubrir su propio personaje.

  • ¿Es Caperucita roja, el patito feo, la hormiga trabajadora, la madrastra o las hermanas envidiosas?
  • ¿Es el príncipe azul, la bestia o el lobo feroz que todo lo destruye?
  • ¿Está identificado con el ogro, con el hombre invisible o con el pirata Barba Roja?

 

2. ¿Cómo identificar el cuento?

  • Conocer los cuentos populares universales y los de la zona de la mayoría de las personas a las que atiendes es fundamental, conocer los mitos que sostienen, los mensajes que sostienen a los personajes (no solo el típico simplón, sino más profundamente).
  • Escuchar su relato en la indagación atentamente para saber «cómo se ve a sí misma esta persona», «qué mensaje principal se da sobre su destino y su lugar en la vida».
  • Mirar la imagen inicial que crea con los muñecos con tu mirada activa de identificación de arquetipos de este tipo. (A veces sale directamente reflejado el pirata o cualquiera de ellos).

Con esta triple observación y la indagación con el enfoque que sigue a continuación podrás hacer un abordaje basado en la identificación de su propio cuento.

 

3. ¿Cómo hacer para que la persona comprenda su cuento?

Podríamos plantear después algo así (encuentra siempre tus propias palabras ya ajústalas a cada persona que estés acompañando):

  • ¿Cuándo ves esta escena que has creado basándote en tu relato, si estuvieras viviendo un cuento, o una película, cuál sería? ¿Sabes el título?
  • ¿En qué se puede estar pareciendo lo que hoy pasa en tu vida a la historia con la que conectaste?
  • ¿Qué personaje serías de esta historia? ¿En cuál de ellos te ves, te identificas? Cuéntame qué ves en ti que se parece a él o al revés. Quizás el personaje tenga semejanza a «Alicia en el País de las maravillas», por ejemplo, o te conectaste quizás con el cuento «La Bella durmiente». O no encuentra en este momento tu lugar en el mundo y tienes una sensación de abandono, de que «los demás no te quieren» y eso te hace sentir mal como le pasaba en la historia al patito feo al sentirse rechazado por todos.
  • ¿Y los demás personajes a quiénes representan y en qué aspecto se parecen? Es importante conectar con esos personajes, con su mensaje, con sus creencias y su destino. Y desde ahí ya podremos ir transformándolos, «tuneándolos» a medida que avancemos en la sesión.

En esta etapa del trabajo la persona se da cuenta de su propio mito, de su autoconcepto, de las creencias e imágenes relacionales que los sustentan. Es un momento de comprensión.

 

4. ¿Cómo cambiar el final del cuento?

Hay un siguiente paso en el trabajo con cuentos: el desenlace final, el destino de los personajes que actúan de ese modo. ¿Quieres dormir durante décadas esperando que alguien te despierte de tu ensueño?

Los pasos serían:

  • Observar el desenlace de la historia del cuento, de su personaje, ¿qué destino le espera actuando en la vida desde ese lugar?
  • Valorar si ese es un buen desenlace para la persona «¿realmente le apetece?» y le ayudamos a ser consciente de qué partes de ese final considera positivas, le gustarían en la vida real, y cuáles no.
  • En una siguiente sesión con más detenimiento le podemos ayudar a identificar creencias y modos de actuar que mantendrían el camino a ese desenlace, para poder ser consciente y si es necesario aprender a modificarlas. Este es el modo de cambiar el final, de construir otro destino, con implicación propia para «destruir el mito», salir del cuento que le conduce o le mantiene en ese lugar o estado.

 

Para todo esto le podemos preguntar:

  • ¿Te gusta esta historia y su final?
  • ¿Qué crees que lleva a este desenlace?
  • ¿Qué puede hacer este personaje para cambiarlo?

 

El cuento completo se convierte en una metáfora de su vida, de su momento actual. Al pensar un nuevo final la capacidad imaginativa se amplía, le ayudamos a conectar con su poder de cambiar el final de la historia de no seguir el guion, el destino que parece inevitable, eso que parece que no se puede cambiar, que va intrínseco al destino, y activamos su conciencia de regir su propia vida a través de sus decisiones.

 

Titanic: el naufragio inevitable

A modo de ejemplo (que sé que os encantan las reproducciones de sesiones), recuerdo una en la que la persona conectó su relato con la historia de Titanic.

En este caso la asociación la llevó a esa película que tantas veces había visto cuando era adolescente (no de casualidad habría elegido mirarla decenas de veces, se veía reflejada aunque no era consciente de ello, esa historia le hablaba de si misma, se miraba en ella). Recordaba los nombres de la mayoría de los personajes.

Fue capaz de ir trasladando su historia a los muñecos que había colocado en la imagen relacionándolos con la película. Sentía constantemente en su cuerpo las emociones que le generaba saber cuál era el desenlace y destino final.

En sus palabras: «el barco perdería el control y chocaría, y habría muchos muertos».

En la tabla con los muñecos representaban al señor y su familia, todos los personajes eran intensos y ocupaban lugares de mucha tensión (igual como él los estaba ocupando en su sistema familiar en la actualidad).

Cuando vió el reflejo de la imagen y los personajes de Titanic, y fue consciente de hacia dónde se dirigían se le propuso transformar el final de la historia conocida, por una nueva historia, accionar y transformar ese final tan doloroso que no quería para su vida.

Tomó un par de decisiones importantes para corregir el rumbo y antes de que el barco llegara a chocar, empezó a modificar la dirección para alejarse de ese destino catastrófico.

Se abrió a nuevas posibilidades para poder transformar lo que no le gustaba en el presente de su vida y eligió liberarse de ese dolor y sufrimiento que estaba guardado en su inconsciente.

 

 

En la historia pudo verse reflejado, se conectó con lo que estaba viviendo en el momento presente y en cómo lo estaba abordando.

Pudo ver y explorar todo el sufrimiento y dolor que le estaba causando su relación de pareja y pudo tomar consciencia de qué y cómo podía redirigir su barco que iba directo a la deriva.

De ese modo, desde el lenguaje metafórico, tomó la responsabilidad de cambiar el rumbo de su vida mostrándolo en la escena solución. Ya se sabe, no consigues nada nuevo si no haces algo nuevo.

Sea cual sea la historia metafórica elegida, el cuento o película con el que haya podido conectar con su relato en consulta, siempre es una puerta y un paso más que invita a la reflexión, y desde allí es posible ayudar para que la persona pueda avanzar en un buen movimiento, acción hacia la solución.

¿Y tú, cuál es el cuento que te cuentas?

________

Un beso, de corazón.

Marina Viscido

Equipo Pedagógico de Ciencia Interior

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2 respuestas

  1. Muchísimas gracias a ciencia interior por compartir tan hermoso y útil herramienta de trabajo.Es una gran contribución a la tranquilidad y paz de la humanidad gracias mil por expandirse…

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