Me dejó con la boca abierta.

Sucede en cada ocasión, y a pesar de ello, me impacta con fuerza cada vez que suceden cosas como las que hoy te contaré.

Es el “descubrimiento” en el árbol familiar que he realizado con Teresa. Evidentemente, este no es su nombre, pero sí su historia real.

Te propongo esta exquisita canción mientras lees, Antony and the Johnson Crazy in love:

-> Escuchar la canción

¿Por qué mueren los niños en nuestra familia?

Entre todos lo que planteaba Teresa, en la sesión inicial logramos enfocarnos en varios temas principales:

  • Su hermano falleció el 31/3 a los 7 años, de una leucemia.
  • Su sobrina entró en coma el 31/ 3 y falleció en pocos días, tenía muy pocos meses.
  • La relación con su madre estaba a punto de explotar, se estaba asfixiando en el chantaje emocional de una madre victimizada.

Las dos primeras experiencias le hacían temer por el destino de su hija (de pocos meses).

Lo sobrellevaba con mucha integridad, e incluso parecía poco inquieta, pero dentro de ella oía permanentemente una pregunta de la que deseaba obtener respuesta:

“¿Por qué mueren los niños en nuestra familia?”

Al inscribirse al programasu intuición le hizo pensar que en el árbol podía encontrar una respuesta a ello, porque había una coincidencia de fechas en sus muertes. Y no se equivocó…

Pero además….

La relación con su madre empeoraba por momentos en los últimos días y todo parecía a punto de explotar. ¿Eso implicaría dejar la casa donde vivía porque era de sus padres? ¿Pedir a su pareja que dejara su trabajo y cambiaran de ciudad? ¿Cómo afrontar esto económicamente una pareja joven con una niña?

Debido a esta gran angustia, decidió concentrarse en mejorar la relación con su madre.

Si eres profesional seguro que conoces la situación en que sientes que la persona elige su objetivo desde lo racional pero no está realmente escuchando a su corazón.

Esta fue mi impresión con Teresa. Su deseo era encontrar la respuesta de las muertes infantiles, pero por algún motivo, eso le pareció poco práctico.

Es mi herramienta principal, me fascina su potencia y riqueza.

Dibujamos con Teresa las dos fases:

  • El “árbol transgeneracional”: el registro y observación familiar de las personas, fechas, nombres y coincidencias numéricas (como hace la psicogenealogía, la bioneuroemoción o la psicología sistémica).
  • “La red psicoemocional” de la familia.

El objetivo de observar la red psicoemocional es ver cómo se relaciona con tu propia estructura psicoemocional individual. De este modo, puedes transformar algo en ti, puedes comprender tu propia estructura, de dónde nace y hacia dónde quieres ir.

Vuelvo a la historia de Teresa.

Dibujamos su genograma familiar

¿Quieres descubrir qué hay en tu familia que no estás viendo aún?

Te ayudo también a ti si lo deseas.

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El trabajo con el árbol familiar nos dirigió hasta una tía de su madre. Teresa descubrió que había sido excluida totalmente de la familia por su propio padre.

Vivió un destino muy duro después de esta exclusión. En la sesión individual que realizamos avanzamos mucho y Teresa estaba satisfecha.

“Ver la sesión grabada fue muy reveladora para mí. Me di cuenta de que ellos no me van a tratar como a una adulta hasta que no sea yo la que salga de esa esfera.  Muchas gracias por todo, un beso.”

Mi intuición me decía que nos faltaba algo de información importante. 

Era una sensación leve pero estaba en mí.

Confío en los procesos plenamente, sé que cada información, cada nivel de conocimiento o conciencia se abre y se alcanza cuando es el momento indicado, cuando la persona o la familia están a punto para ello.

Su subconsciente aprovechó la oportunidad 

Pocos días después me volvió a escribir y, como verás, antes de cerrar el proceso y hacer el ritual, volvió a enfocar su atención (y la mía) hacia donde su subconsciente estaba enfocado.

Aprovecho para volver a darte las gracias por la sesión. Quería  preguntar el tema de la enfermedad de mi hermano pero estaba cansada al final de la sesión.

En  la muerte de mi sobrina recuerdo que le dije llorando a mi hermana: “¿Por qué se mueren los niños en nuestra familia?”.

No sé si encontraré respuesta alguna vez. 

Esta fue mi respuesta:

Hola Teresa, he mirado en tu árbol las muertes infantiles.

Coinciden las fechas entre ellos pero no con fechas de generaciones anteriores. 

Respecto a las posibles causas emocionales de la leucemia:

Como síntoma indica debilidad para seguir luchando o viviendo. Antes de esta debilitación existe una emoción de rabia, odio o frustración por la pérdida de alguien o algo muy deseado. Se entiende como una “rendición”, una debilitación en las ganas de luchar para conseguir algo que se desea.

Sobre tu sobrina, sería demasiado soberbio aventurar la raíz de su muerte con la información de la que dispongo.

Cabe la posibilidad de que la fecha 31/3 o su lealtad correspondan a algún acontecimiento vital de alguien que se sintió de este mismo modo.  Por ejemplo; el día en que alguien que ha renunciado a algo muy importante para él, alguien que ha perdido algo o a alguien muy significativo.

Cuando sucede algo así la persona siente una “muerte dentro de su corazón”.  También podría ser que fuese la fecha en que alguien de tu familia dañara a un niño o niña de otra familia (…)

El suceso puede estar fuera del alcance de tu memoria consciente o tus datos, pero está en algún lado olvidada u oculta al conocimiento consciente actual en el árbol.

Que coincida con una fecha de un suceso es una intuición, no he podido ver más claro el enlace entre ellos y sus ancestros (…)

Es importante que estés receptiva a informaciones y sueños.

Se desvela la lealtad inconsciente a los excluídos

Pocos días después, justo antes de hacer el ritual de “Integración del alma familiar”, Teresa me escribió lo siguiente.

Al leer mi respuesta algo sucedió en ella, y se abrió la información importante, todo estaba enlazado.

“Quería además aprovechar para decirte que me he llevado una sorpresa al conocer la fecha de nacimiento de la tía excluida de mi madre.

Nació el 2/6/, y mi hermano también, el 2/6/.

Lo he conocido este pasado fin de semana.

Esta mujer tuvo una vida muy dura, todos sus hermanos y su padre la borraron de su vida como si hubiera muerto, sólo su madre le enviaba dinero de vez en cuando. Fue prostituta, estuvo en la cárcel y se quedó viuda.”

Reconocer el lugar de quien pertenece

Con esto pudimos leer completo lo sucedido:

Su hermano tenía una lealtad inconsciente con esta tía, y se rindió totalmente en su lugar. No lo indicaba la fecha de las muertes como estábamos mirando.

En su lealtad inconsciente con la persona excluida, repitió la rendición ante la vida, el síntoma fue el camino para encontrarlo.

La fecha de nacimiento (que no conocíamos) indicaba su lealtad.

A pesar de la muerte del pequeño, no se había hecho consciente el dolor de su tía en la familia. Nada se relacionó. Sin la información que aportó la coincidencia en sus nacimientos o la comprensión del síntoma, nadie podía aprender de ese dolor, de esa situación, de esos dolorosos destinos. Su tía aún permanecía en el olvido del sistema, seguía excluida.

Lo importante era darle su lugar en la familia, comprender la rendición como destino ante el dolor de la pérdida.

Surgió una nueva lealtad entre tío y sobrina.

La pequeña siguió mostrándolo de nuevo; en esta ocasión repitiendo la fecha de rendición, no la del vínculo por nacimiento. Entró en coma en la misma fecha que su tío había fallecido.

Con las dos pérdidas, alguien en la familia ha buscado una explicación, “¿Por qué mueren los niños en nuestra familia?” y ahora la había encontrado.

La respuesta trae la información y conciencia, le da su lugar de nuevo a su tía, la tiene en cuenta, comprende y escucha su dolor… ahora la herida familiar empieza a sanar.