Cuentos zen para crecer

Cuentos zen para tu desarrollo personal.

 

SOLTAR

Buda parecían dejarle impasible los insultos que le lanzaba aquel visitante.

Cuando, más tarde, sus discípulos quisieron saber cuál era el secreto de su imperturbabilidad, él dijo:

“Imaginad lo que ocurriría si alguien os ofreciera algo y no lo tomarais; o si alguien os enviara una carta y os negarais a abrirla: su contenido no os afectaría en lo más mínimo, ¿no es así? Pues haced lo mismo cuando os injurien, y no perderéis la calma.” Así, quien te enfade no te domina.

La única clase de auténtica dignidad es la que no sufre menoscabo con la falta de respeto de los demás. Por mucho que escupas a las cataratas del Niágara, no lograrás reducir su grandeza.

 

 EL HELECHO Y EL BAMBÚ

Aquel día Kishiro, decidió darse por vencido…renunció a su trabajo, a su relación, a su vida.

Fue al bosque para hablar con un anciano que decían era muy sabio.

-¿Podría darme una buena razón para no darme por vencido? Le preguntó.

-Mira a tu alrededor, le respondió, ¿ves el helecho y el bambú?

-Sí, respondió Kishiro .

-Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú.

En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.En el tercer año, aún nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú.En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú. En el quinto año un pequeño brote de bambú se asomó en la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante. El sexto año, el bambú creció más de 20 metros de altura. Se había pasado cinco años echando raíces que lo sostuvieran. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.

-¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces? Le dijo el anciano y continuó…

-El bambú tiene un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos son necesarios y hacen del bosque un lugar hermoso.

Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida, le dijo el anciano y continuó…La felicidad te mantiene dulce. Los intentos te mantienen fuerte. Las penas te mantienen humano. Las caídas te mantienen humilde. El éxito te mantiene brillante…

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá sólo estés echando raíces…

 

EL TREN

[

 

A una estación de trenes llega una tarde, una señora muy elegante. En la ventanilla le informan que el tren está retrasado y que tardará aproximadamente una hora en llegar a la estación.

Un poco fastidiada, la señora va al puesto de diarios y compra una revista, luego pasa al kiosco y compra un paquete de galletitas y una lata de gaseosa.

Preparada para la forzosa espera, se sienta en uno de los largos bancos del andén.
Mientras hojea la revista, un joven se sienta a su lado y comienza a leer un diario. Imprevistamente la señora ve, por el rabillo del ojo, cómo el muchacho, sin decir una palabra, estira la mano, agarra el paquete de galletitas, lo abre y después de sacar una comienza a comérsela despreocupadamente.

La mujer está indignada. No está dispuesta a ser grosera, pero tampoco a hacer de cuenta que nada ha pasado; así que, con gesto ampuloso, toma el paquete y saca una galletita que exhibe frente al joven y se la come mirándolo fijamente.

Por toda respuesta, el joven sonríe… y toma otra galletita.

La señora gime un poco, toma una nueva galletita y, con ostensibles señales de fastidio, se la come sosteniendo otra vez la mirada en el muchacho.

El diálogo de miradas y sonrisas continúa entre galleta y galleta. La señora cada vez más irritada, el muchacho cada vez más divertido.

Finalmente, la señora se da cuenta de que en el paquete queda sólo la última galletita.

«No podrá ser tan caradura», piensa, y se queda como congelada mirando alternativamente al joven y a las galletitas.

Con calma, el muchacho alarga la mano, toma la última galletita y, con mucha suavidad, la corta exactamente por la mitad. Con su sonrisa más amorosa le ofrece media a la señora.

– “¡Gracias!”, dice la mujer tomando con rudeza la media galletita.
– “De nada”, contesta el joven sonriendo angelical mientras come su mitad.
El tren llega.

Furiosa, la señora se levanta con sus cosas y sube al tren. Al arrancar, desde el vagón ve al muchacho todavía sentado en el banco del andén y piensa:
– «Insolente».

Siente la boca reseca de ira.
Abre la cartera para sacar la lata de gaseosa y se sorprende al encontrar, cerrado, su paquete de galletitas… ¡Intacto!

 

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28 respuestas

  1. Muchas gracias por compartir tanta información. Una consulta, no sé si lo tiene el cuento de los tres deseos, nuevamente muy agradecida

  2. Supongo que es la práctica la que hace que veas las cosas así , yo estaba leyendo el cuento de las galletas y me reí al final pensando en lo divertido que estaba el chico viendo la situación y sabiendo que ella encontraría su paquete de galletas intacto ,a veces es una genial manera de esperar el tren .
    En cuanto al bambú que quieres que te diga yo me compré una planta curativa , la estuve criando y mirando en todo su proceso de crecimiento y cuando era una plantita hermosa llega mi perro que nunca rompe nada y se come con toda su calma la susodicha plantita , lo vi y me quedé quieta pensando que estaba senil , ni chillé , al día siguiente mi perro viejo y apático saltaba como un cachorro , he esperado todo el año , he viajado durante dos horas y media para conseguir las semillas y esta primavera plantaré unas cuantas mas haber quien llega antes 😉 .

  3. Hola Olga Gil,muy bonitos los cuentos y nos hace reflexionar en los momentos que pasamos en nuestra vidas,nos enseñan aprender y no rendirnos a la primera..gracias,un saludo!!!☺️

  4. Hola gracias por compartir tus reflexiones, y tus cuentos son muy gratificante a para el alma y el espíritu, mil gracias un abrazo y feliz semana

  5. Hola Mari,
    no sé porque te sientes de este modo, pero describes un estado con una tendencia depresiva.
    A veces simplemente necesitamos unos días para recuperarnos de un momento difícil y el cuerpo nos lleva a esta letargia y poca energía. En otoño también es una estación donde la introspección es muy habitual.
    Si te sientes así hace días, o semanas, si hay otros síntomas como la tristeza o melancolía etc. te recomiendo hablar con algún profesional. La depresión es un estado interno que necesita de atención de ti misma, y de alguien que te heche una mano, o bien alguien que te quiera y con quien apoyarte un momento, o bien alguien profesional.
    Un abrazo.

  6. Muy bonitos cuentos,todas estas cosas me hacen encontrarme un poco,pero la verdad no se que pasa que no tengo ganas de salir de mi espacio, mi cama mi habitación o sea mi casa, me paso dias y dias encerrada sin apetecerme nada.sabrías decirme por que,Gracias un saludo.

  7. Hola Gracia,
    me alegro por ti. Abrir la mente, cuestionar, hacernos preguntas…es un imprescindible ejercicio para desarrollar nuestro nivel de conciencia y nuestra libertad. Un abrazo.

  8. Hola Nora,
    el control del propio diálogo interno, de los pensamientos recurrentes es una importante habilidad.
    No se trata de saber que no debes darles importancia se trata de ganarles la batalla y no dejar que tu mente tome el control de ti. Lo peor es quedarte dando vueltas a la mente.
    Cómo hacerlo es la gran pregunta. Hay distintos modos y depende de cada persona, de la intensidad etc.

    Las opciones pueden seguir estos caminos:
    – Conseguir apaciguarla: practicar meditación, yoga etc.
    – Distraerla: poner atención en cosas que nos gustan como hacer deporte, pintar, leer, jugar etc les sirve. También tener que concentrarte en alguna cosa exigente para ti intelectualmente puede servir para evitar el momento y no engancharte a los pensamientos negativos.
    – Reprogramar tu mente: encontrar nuevos pensamientos y fijar tu mente en ellos. Las características de los nuevos pensamientos que te pueden ayudar es que su mensaje sea contrario al que te dices, con un mensaje nuevo y un enfoque distinto de la situación que te preocupa. Se trata de crear nuevas creencias mas positivas, fortalecedoras, y contártelas.

    Las visualizaciones guiadas por ejemplo de Imágenes que curan tienen esta base técnica: reprogramar y apaciguar la mente para llenar el inconsciente de una información nueva y que tus pensamientos se transformen.

    Practica cada vez, aprovecha cada invasión de pensamientos para practicarlo. La mente se entrena si eres constante en poner en práctica nuevos «programas en ella». Construir nuevas conexiones y caminos neuronales se consigue a través del practicarlo.

    Es mi yegua la del vídeo, si. Ella también me ha ayudado en las terapias, es paciente y tranquila.

    Te dejo también este post: «No eres tu mente», para animarte: http://cienciainterior.com/no-te-identifiques-con-tu-mente/

    Un abrazo Nora!

  9. Muchas gracias por darme la oportunidad de reflexionar con estos dos cuentos, el del helecho y el bambú me ha impresionado……es cierto a veces me dejo vencer pronto en mi trabajo y no veo la raíces que voy sembrando…

    Gracias por haberme ayudado a cuestionar algunas cosas….besos

  10. Hola querida Olga, estos cuentos del helecho y el bambú como el de las galletitas, ya los conocía y entiendo perfectamente sus mensajes. Pero hay un tema muy puntual que no logro soltar . Es decir, aunque entienda que a ciertos pensamientos negativos, no debo darles tanto protagonismo, no logro que cesen y hay días, como hoy, en que no veo la claridad. Siento que estos pensamientos vuelven a cada instante evitando que otros positivos reinen en el corazón.
    En fin, hoy no lo he logrado pero mañana es otro día.
    Decirte también que amo a los caballos. Ese que se ve al fondo del video, es tuyo?
    Un gran abrazo y disfruta junto con tu familia de un relajado y feliz finde.
    Nora.

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