LAS TRES REJAS

 Escúchame, hay algo que tengo que contarte. Un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…

– ¡Espera! ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?

– ¿Las tres rejas?

– Sí. La primera reja es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

– No. Lo oí comentar a unos vecinos.

– Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme ¿es bueno para alguien?

– No, en realidad, no. Al contrario….

– ¡Ah, vaya! ¿Y lo hiciste pasar al menos por la última reja que es la necesidad? ¿Es decir, es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?

– Pues a decir verdad, no.

– Entonces solo te diré una cosa, mejor no me digas nada porque no quiero saberlo y además yo si que no tengo ninguna necesidad. Si lo que tienes que decirme no es verdadero, ni bueno, ni necesario, mejor dejarlo totalmente en el olvido.

LA PIEDRA

La diferencia está en la persona.
La  distraída tropezó con ella. El violento la usó como proyectil. La emprendedora construyó con ella.

El campesino, cansado, la utilizó como asiento. Para los niños fue solo un juguete. Drummond la poetizó.

David la utilizó para matar a Goliat, y Miguel Ángel sacó la más bella escultura.

 AMAR LA NATURALEZA DE CADA UNO

Un Maestro y un escorpión.

Un maestro oriental, cuando vio como un escorpión se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua.

Cuando lo hizo, el alacrán lo picó.

Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose.

El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez el escorpión lo picó.

Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo:

“Perdone… ¡pero usted es terco! ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua lo picará?”.

El maestro respondió:

“La naturaleza del escorpión es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar”.

Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.

 BAILAR BAJO LA LLUVIA

Tu actitud lo es todo. 
Una mujer muy sabia se despertó una mañana. Se miró al espejo y notó que tenía solamente tres cabellos en su cabeza.

-Hummm, pensó, creo que hoy me voy a hacer una trenza.

Así lo hizo y pasó un día maravilloso.

El siguiente día se despertó, se miró al espejo y vio que solamente tenía dos cabellos en su cabeza.

– Hummm dijo creo que hoy me peinaré de raya en medio.

Así lo hizo y paso un día grandioso.

El siguiente día cuando despertó se miró al espejo y notó que solamente le quedaba un cabello en su cabeza.

– Bueno ella dijo ahora me voy a hacer una cola de caballo.

Así lo hizo y tuvo un día muy, muy divertido.

A la mañana siguiente cuando despertó corrió al espejo y enseguida notó que no le quedaba ni un solo cabello en la cabeza.

– Que bien exclamó hoy no voy a tener que peinarme!