Propuesta coach: “The bottle calm”

Hoy  te propongo un recurso para mejorar la gestión emocional.

Es una técnica usada en la Pedagogía Montessori y también en Milfudness para adolescentes y adultos jóvenes por el doctor en psicología Christopher Willard.

Esta técnica se basa en dos ideas:

  • Todas las emociones son importantes, incluso las que consideramos negativas.
  • Es fundamental poner  las palabras adecuadas para expresar las emociones,  solo así podemos gestionarlas adecuadamente.

¿Para qué sirve?

El “frasco de calma” ayuda al autoconocimiento, control emocional y al cultivo de la quietud interior.

Funciona de la misma manera que el yoga o la meditación: es una técnica de control del estrés que contribuye a despejar la mente.

Durante el día pasamos por muchos estados emocionales distintos.

En ocasiones las emociones nos invaden y perdemos el control; lo que sucede puede semejarse a un choc emocional.

El ritmo cardíaco y la respiración se aceleran, y envían al cerebro la señal de que está en peligro. Internamente es como un huracán que crece en nuestro interior y consigue salir hacia fuera a través de nuestro comportamiento, nuestras palabras, acciones , decisiones, que están completamente descontroladas.

En plena tormenta, y en este estado, es muy difícil volver a la calma.

Este recurso te servirá para:

  • Comprender lo que sucede dentro de la mente y el mundo emocional en los momentos de agitación y contárselo claramente a los pequeños.
  • Comprender la importancia de detenerse y aquietarse para calmar las emociones y pensamientos, y poder afrontar las situaciones con mayor claridad y seguridad.
  • Aprender y enseñar una técnica de control emocional.
  • Construir conjuntamente con tus hijos un frasco que os ayude en momentos difíciles.

Historia: “Después de la tormenta, viene la calma”

El frasco eres tu, simboliza tu mente, tu corazón, tu ser.

La purpurina simboliza tus emociones.

El aprendizaje sobre el mundo interno y las emociones:

Las emociones normalmente están quietas, en calma, y tu interior está limpio, transparente, puedes ver claramente alrededor y a través del frasco.

Todo está tranquilo.

Cuando te enfadas, sientes rabia, frustración o cualquier emoción que te tiene muy agitado es como si estuvieras como el frasco agitado.

(Agita el frasco vigorosamente para ver qué sucede en tu interior en este estado emocional)

Las  emociones ocupan todo tu ser. Todo está removido, tu mente y tu corazón están invadidos por las emociones en caos. Nada se ve claramente.

¿Qué pasa si nos quedamos quietos?

(Dejad el frasco sobre una superficie quieto y mirad la “lluvia de purpurina”)

Cuando estás quieto y en silencio las emociones se apaciguan, se aquietan, se tranquilizan, se depositan en el fondo.

El agua vuelve a estar transparente. Y tu ser, tu mente y tu corazón vuelven a estar también tranquilos y transparentes.

Ahora se puede volver a hablar viendo todo más claro y usando palabras más adecuadas.

-> Esta música de Beethoven para relajarse os puede ayudar

Instrucciones de uso

  • Las primeras veces es bueno sentarse juntos a mirar el frasco para  aprender cómo “se usa”.
  • Nunca es un castigo, sino una experiencia agradable, que te ayudará también a ti a relajarte y recuperar la perspectiva en ese momento de descontrol emocional.
  • Dedícale el tiempo a enseñárselo, así le estás mostrando la importancia de gestionar sus emociones.
  • Si es muy pequeño enséñale lo que debe hacer y hazlo con él: “Mira, ahora os sentamos juntos y miramos el frasco de la calma que nos ayudará a relajarnos . Respiraremos profundamente, nos quedaremos sentados y quietos mirando la purpurina. Vamos a probarlo”.
  • Cuando esté agitado podrá coger su frasco y sentarse un momento delante de él a ver la “lluvia de purpurina” como le has enseñado. (Habrá aprendido a detectar sus emociones y, en vez de darles rienda suelta, será capaz de aplicar una técnica de autocontrol).
  • En casa, incluso el otro lo coge para dárselo a quien está agitado y recordarle que es el momento de tranquilizarse.
  • Se puede aplicar a partir de los dos años.
Mientras lo observas:

  • Respiras profundamente y conscientemente.
  • La imagen de la “lluvia de purpurina”:
    • Emite una señal al cerebro que disminuye el nivel de alerta, y por lo tanto, la agitación cardio-respiratoria y motora.
    • Tiene un efecto casi hipnótico que captura nuestra atención y se van olvidando las sensaciones y pensamientos negativos, dejando en su lugar una sensación de paz, calma y serenidad.
  • Centras el sistema nervioso en un estímulo concreto y prácticamente la mente queda en blanco. Esto favorece la relajación.
  • Se reorganiza tu sistema nervioso.
  • Evita tomar decisiones y hablar durante la “lluvia”, mantén el silencio, también ayuda a tranquilizarse.
  • Cuando se recupera la calma es el momento de poder compartir las razones de ese estado de agitación emocional  y buscar juntos una solución.

Cómo construirlo

Es bueno que cada uno tenga el suyo propio y que cada uno se implique en la construcción de el suyo, será su aliado.

Necesitas:

  • Un frasco o botella transparente con tapa.
  • Purpurina, brillantina (escarcha), confeti plástico de distintos colores
  • Agua caliente.
  • Pegamento líquido, vaselina líquida, glicerina.
  • Cinta adhesiva.

Como hacerlo:

  • Llena el frasco con el agua caliente hasta cubrir ¾ partes aproximadamente.
  • Deja un espacio vacío en la parte superior del pote para que el niño pueda agitar su contenido.
  • Añade el pegamento (Aumenta la densidad del agua. Cuánto más pegamento añadas, más despacio se moverá la purpurina)
  • Añade la glicerina ( Crea un contraste de densidad y la purpurina cae de forma diferente a lo largo del frasco)
  • Agrega las purpurinas como símbolo de las emociones. (Puedes asociar cada color de purpurina a una emoción.  Si los niños son pequeños esto puede ser más claro para ellos).
  • Ciérralo herméticamente.

Refuerza tu proceso:

Cuéntanos:

¿Conocías esta técnica, la has usado, qué te parece?

¡Nos encantará conocerlo y verlos si los compartes!