En este artículo vas a poder aprender a gestionar mejor tu vida y tus relaciones a través de unas normas básicas, llamadas los Órdenes del Amor. Después de leerlo habrás podido reflexionar sobre  el desorden que hay en tu vida y así poder buscar una solución a él o ellos.

El Amor Y El Río De La Vida

El amor es considerado una fuerza poderosa que mueve el mundo. El amor todo lo puede, con el amor basta. Aunque esta afirmación sea bella, debemos tener en cuenta una serie de condiciones para que el amor fluya realmente en toda su fuerza. Esto es lo que Bert Hellinger llama “los Órdenes del Amor” Cada uno de nosotros, venimos de unos padres y con ello nacemos vinculados a ellos y al sistema familiar de origen. Este sistema familiar de origen es como un río que procede de una fuente, este río nunca suministra agua a su propia fuente. El río puede ofrecer agua a otros ríos, hasta llegar al mar. El río fluye en una dirección y no en la contraria. En un sistema familiar, ocurre lo mismo. La fuente son nuestros ancestros, que fueron transmitiendo valores, información, creencias, miedos y fortalezas, a cada uno de los afluentes (hijos) que van llegando hasta nosotros, y que así, transmitiremos a nuestros hijos.

Red Familiar o Sistema Familiar

El Sistema familiar o Red Familiar, consiste en una comunidad de personas unidas por el destino a través de generaciones, cuyos miembros de manera inconsciente  puede verse involucrados en el destino de otros miembros. Por regla general, éstas son las personas que forman parte de esta comunidad.

  • Tu, tus hermanos o hermanastros, incluyendo los fallecidos, abortos o nacidos muertos.
  • Tus padres, tíos y hermanastros de estos, incluyendo los fallecidos en temprana edad, abortos o los nacidos muertos.
  • Los abuelos y en ocasiones sus hermanos y hermanastros.
  • Bisabuelos y tatarabuelos.
  • De todos los mencionados, tienen especial importancia los que tuvieron un destino difícil, o vivieron alguna injusticia por parte de otros miembros del sistema.
  • Forman parte del sistema las personas que hicieron sitio para que otros entrasen en el sistema. Padre o madre de un hermanastro, la primera pareja de un antepasado que al morir dejó el espacio para que otra persona llegase y después  lo hiciéramos nosotros.
  • También se incluye al sistema todos aquellos que aportaron algo a favor de un miembro del sistema y que después fueron tratados injustamente.
  • Un caso especial es el de perpetrador y víctima. En este caso sea cual sea el rol del familiar, la otra parte debe entrar en el sistema. Si no se tiene en cuenta puede haber secuelas muy duras en generaciones venideras.

Cuando hacemos nuestro genograma familiar debemos tener en cuenta toda esta información para así estar más completos y ver qué lealtades tenemos con nuestro sistema familiar. Estas lealtades inconscientes, hacen que repitamos unos patrones que después nos hacen más complicada nuestra vida. A menudo tienen que ver con unos desórdenes en los Órdenes del Amor.

Ordenes del Amor

Bert Hellinger tiene en cuenta tres leyes, normas u órdenes para que el Amor en el sistema, fluya. Estos tres órdenes son:

  1. Pertenencia: El alma colectiva de un sistema desea estar completa, vive mal que haya exclusiones.  
  2. Jerarquía: Es básico que cada quien ocupe el lugar que les corresponde.
  3. Equilibrio: La vida se rige entre el dar y recibir.

Pertenencia

Todos y todo pertenece. Como humanos tenemos la necesidad de PERTENECER primero a nuestro sistema de origen, y después a muchos otros sistemas y subsistemas. De niños hacemos lo imposible para recibir el amor de las personas amadas, somos capaces de crear una personalidad de acuerdo a lo que está sucediendo en nuestro sistema de origen para ser “amados”. Desde el sistema, se produce la misma relación. Se tiene a todo el mundo por igual incluyéndolos. Pero a menudo situaciones dolorosas, difíciles de sostener emocionalmente, nos llevan a crear EXCLUSIONES. Niños que murieron al nacer y que no se cuenten entre hermanos o tíos. Alguna persona con un destino distinto; suicidio o una enfermedad que hizo que la familia se avergonzara. En el caso que alguien está excluido, despreciado o apartado, el sistema familiar no lo tolera, ya que su máxima es trabajar por su integridad. Es como si hubiese una conciencia propia del sistema. Entonces cuando un miembro queda excluido en una generación, en otra generación un miembro posterior lo incluye y en consecuencia, se repiten los destinos en la familia. De manera inconsciente se identifica con la persona excluida y vuelve a manifestarse el asunto.

Los miembros excluidos de una familia,  son los que más impacto tienen sobre ella.

Cuando tenemos en cuenta la mirada sistémica, es importante ver si alguien está implicado en el destino de sus antepasados. Significa que puede pensar, actuar o sentir como ellos. Cuando sale a la luz esta dinámica, es más fácil solucionar estas vinculaciones con destinos anteriores. La pertenencia tiene que ver con dar a cada miembro su lugar correspondiente, al igual que ciertos comportamientos que se repiten en el sistema: alcoholismo, enfermedades mentales, muertes a temprana edad, separaciones o divorcios… Una máxima que debes tener en cuenta para facilitar tu vida es: [/fusion_text]

Todo lo que se excluye, se incluye. 

Jerarquía

Quién llegó primero al sistema, tiene prioridad sobre quién llegó después.

Orden en el sistema familiar. De una manera metafórica, los abuelos son más grandes que los padres y los padres son más grandes que los hijos.   Este ejemplo de orden se puede ver claramente en una relación de pareja entre dos personas. Más tarde esta pareja tiene un hijo. En muchos casos, se dedican más a ser padres que a ser pareja y esto pone en peligro la relación. Además aunque el hijo tenga más atención, internamente siente que de él depende que los padres estén bien.

Antes de padres fuimos pareja. 

En otro caso, cuando nos hacemos mayores y encontramos una persona para compartir la vida, formamos un nuevo sistema. Ahora el sistema que tiene prioridad es el actual, sobre el sistema de origen.   Si te enfocas más en tus padres que en tu pareja, aparecen conflictos en tu relación.   Desde una mirada sistémica observamos cómo se relacionan los miembros de una familia a través de generaciones y si cada cual está ocupando el lugar que le corresponde.   Entre los hermanos, hay uno que es el mayor y otro que es el pequeño (siempre y cuando no seas hijo único). Cada uno en el sistema tiene un rol determinado. El grande abre camino y el pequeño lo aprovecha. Puede suceder que el menor intente ocupar el lugar que no le corresponde y a la larga esto puede sobrellevar una carga.   Una de las situaciones más fáciles para entender la jerarquía, es cuando los hijos se creen mejores que sus padres e intentan ocuparse de ellos sin respetar su lugar. Un hijo o una hija, siempre será más pequeño que sus padres.   Otro caso evidente, podría ser cuando hay la pérdida de un progenitor, un hijo ocupa su lugar y se hace cargo de situaciones que no le corresponden, cómo cuidar a sus hermanos.

Si tu estás bien, todo tu alrededor está bien. 

Equilibrio

En todos los sistemas hay una interacción de ofrecer y recibir, que tiene como base el amor. Todas las relaciones humanas se basan en un intercambio entre personas. Este intercambio hace que la humanidad se desarrolle y avance. En una relación personal o dentro de un sistema familiar, laboral, amistad ocurre exactamente lo mismo.

La importancia de la compensación adecuada. 

Aunque este equilibrio no es igual en todas las relaciones. El dar y tomar entre padres e hijos es distinto al dar y tomar en la relación de pareja. Una generación da y la siguiente toma, y así lo que recibe pasa a la siguiente relación. Por este motivo entre padres e hijos el equilibrio se rompe. Ya que los padres dieron la vida a sus hijos y éstos no pueden devolverla. Para pagar esta “deuda” lo recibido se da a los propios hijos o de otra manera a la comunidad. Cuando un hijo intente solucionar los problemas a los padres, su infelicidad se enfrenta a una misión imposible.

Ningún hijo puede cambiar el destino de los padres. 

  Si hablamos de una relación de pareja, debemos tener claro que se trata de una relación entre iguales. En este caso ambos dan y ambos reciben. Si esta dinámica tiene un equilibrio entre el intercambio, la relación crece, pero si aparece un desequilibrio como que uno da mucho y el otro poco o se niega a recibir, se rompe este equilibrio y pone en peligro la continuidad de la pareja.   Puede ocurrir que quien de más o tome menos, se sienta poco nutrida en la relación o quién recibe más puede sentir que está en deuda con la otra parte.

Desórdenes del Amor

El amor ciego: Para compensar la marginación que sufrió alguien anterior, se asume, sin saberlo, su mismo destino. También, cuando viendo que tus padres han sido infelices, no te permites a tí mismo ser feliz, ya que al serlo te conviertes en una especie de traïdor. Cuando internamente repites una serie de patrones cómo: Yo lo hago por ti. Yo expío tu culpa. Si tu no fuiste feliz, yo tampoco.  Yo me voy en tu lugar. Cuando nos cuesta tomar de la fuente: No querer tomar a los padres o a los maestros y decir: No quiero ser como tu. Me das tanto, que me resisto a tomarlo, quejándome. El movimiento amoroso interrumpido: Es un trauma creado en los primeros años de vida. El niño necesita urgente a madre/padre y no los encuentra, la cual cosa le duele mucho. Ocurre cuando somos niños muy pequeños y una circunstancia hace que perdamos la conexión con la madre. Una pérdida sufrida por la madre durante el embarazo. Un parto difícil y peligroso. La separación de los padres. Hospitalización del niño o de un progenitor en los primeros años. Adopción. Parentificación: Cuando sientes que estás viviendo la vida de otra persona persona del sistema. Secretos familiares: Ten presente “Todo lo que excluye, se incluye”

Conclusión

Estos órdenes del amor no son preceptos morales. Son simplemente condiciones básicas para que el amor fluya. Ignorarlos te conduce a tener dificultades para experimentar el amor en tu vida. Tener claros los Órdenes del Amor, y vivir de acuerdo a ellos, te facilita la vida, te coloca en tu lugar y permite que tus seres amados se coloquen en el suyo.   Así el río de la vida, fluye entre piedras, cascadas, remolinos y cauces lentos para llevar nuestros frutos hacia el siguiente río o hacia algo más grande como el mar.   Vivir con los Órdenes del Amor, es vivir con unos valores muy determinados: Apertura, honestidad, asentimiento, autenticidad, humor y amor

Vivir TU VIDA. 

  Te propongo que hagas una reflexión sobre si estás ocupando tu lugar en distintos aspectos de vida, familiar, personal, laboral y ver si estás teniendo en cuenta estos órdenes.  No se puede amar si primero no sabes recibir y agradecer.

 

Creado por:

 

Ramón Alsina

Terapeuta, sanador y formador