El Buda de oro y yeso

La estatua más grande del mundo de Buda, el gran Buda de Oro, se esculpió en Tailandia en el siglo XIII.

Hoy tiene, con más de 700 años de antigüedad, 5’5 toneladas y está valorada en 14 millones de dólares.

En algún momento de la historia, toda la estatua fue recubierta de yeso para protegerla de ladrones o saqueadores.

Estuvo cubierta tanto tiempo que incluso se olvidó que lo que veían era sólo la imagen externa de algo mucho más valioso, de algo auténtico.

Se olvidó el verdadero valor que contenía en su interior, su esencia original.

El rey Rama III ordenó que el Buda de yeso  se trasladara a Bangkok y la instaló en un templo.

Este templo fue perdiendo importancia y visitantes, hasta que, en 1931, fue completamente abandonado.

La estatua permaneció totalmente abandonada en el templo durante 24 años. Ya nadie recordaba su valiosa esencia.

En 1955 fue re descubierta y trasladada a su lugar actual, en Wat Traimit.

Fue cuando sucedió algo en su traslado: se desprendió una parte del yeso.

Los trabajadores descubrieron su verdadera naturaleza al desprenderse la fachada exterior. El descubrimiento fue asombroso.

Como el Buda de Oro, nuestra valiosa naturaleza esencial está olvidada y encerrada en nuestro interior.

Hemos olvidado tanto que creemos que somos nuestra fachada de yeso.

Así como le pasó al Buda de Oro, le sucede a nuestra naturaleza interior, a nuestra Alma o nuestro Ser Esencial (como prefieras llamarle).

Cuando recorremos la vida desconectados de nuestra naturaleza real, se producen grietas en el yeso.

Al principio, el yeso tiene reparación y seguimos adelante. Pero llega un momento en que se desconcha, y nos sentimos debilitados.

¡Por suerte!

Estas grietas que nos duelen en el cuerpo, el corazón y la mente nos permiten sentir la necesidad de mirar lo que hay dentro de nosotros.

Esta necesidad de sentirnos mejor es el detonante para la búsqueda de la fuerza esencial, del Poder personal real. 

Las grietas nos empujan a buscar y encontrar el camino de recordar lo esencial: nuestra naturaleza interna de oro.

Descubrir quién eres bajo la superficie, desconchar el yeso, te revela tu auténtico valor.

Conocí esta historia en el libro de Rebecca Linder Hintze, “Como sanar tu historia familiar”. Gracias.

Si quieres recuperar el contacto con tu naturaleza interior y tu Poder Personal entra en este vídeo

La caja llena de besos

Hace ya un tiempo, un hombre castigó a su pequeña niña por desperdiciar un papel de envoltura dorada.

El dinero era escaso en esos días, por lo que explotó al verla envolver una caja para poner debajo del árbol de navidad. Sin embrago, la niña le llevó el regalo a su padre a la mañana siguiente y dijo:

– Esto es para ti papito.

En ese momento, se sintió avergonzado de su reacción de furia, pero al abrir la caja y verla vacía, volvió a explotar y le gritó de nuevo a su pequeña hija diciendo:

– ¿No sabes que cuando das un regalo a alguien se supone que debe haber algo dentro?

La niña miró hacia arriba con lágrimas en los ojos y dijo:

– Papito no está vacía. Yo soplé un montón de besos dentro de la caja, todos para ti papá.

El padre se sintió morir, puso sus brazos alrededor de su hija y le pidió que le perdonara.

Se ha dicho que el hombre guardó esa caja por años al lado de su cama y siempre que se sentía triste cogía un beso de la caja y recordaba cuánto amor ella había puesto allí y cuánto amor les unía.

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