En muchas ocasiones tenemos demasiado ruido a nuestro alrededor; conversaciones, ruidos, llamadas, notificaciones, publicidades que nos dificultan estar con nosotros mismos y conectar con quienes somos.

¡Y también internas! Pensamos mucho, rumiamos en exceso,  le damos vueltas a las cosas, recordamos, planificamos…

Esto hace que tengamos dificultades para estar conectando con nuestra esencia y mirarnos tal cual somos. Por eso en este artículo que te hacemos llegar desde Ciencia Interior vamos a avanzar juntos para que puedas mirarte tal  cual eres, con honestidad y valentía, y las consecuencias positivas que tendrás por ello, como otras tantas personas que ya han recorrido ese camino con nuestra ayuda.

¿Vamos a por ello? 😉

La honestidad que nos hace sanar

Imagina que pones una de tus manos delante de ti, con la palma hacia abajo, como si estuviera apoyada en una imaginaria bola de aire. Pongamos que esa parte superior es lo que los demás ven de ti: lo que quieres mostrar, las partes de ti que cuentas, las cosas que acabas haciendo o diciendo.

Vale. Ahora pongamos que la otra mano esta debajo de la primera, pero con la palma hacia arriba, a modo que queda una imaginaria bola de aire entre medias de las dos. Más o menos como sale en esta imagen.

Entre medias hay un espacio. Y aquí viene la idea clave: cuanto mayor espacio hay entre lo que enseñamos a los demás y lo que somos, más vamos a tender  a llenar ese vacío.

Claro, podemos llenarlo de crecimiento personal y cosas positivas. Pero eso no es lo que suele suceder en un primer momento.

Lo llenamos de cosas que no nos convienen las más de las veces. Con distracciones, con adicciones emocionales, con lugares o personas que no nos interesan…

La parte positiva de esto es que, una vez nos hemos dado cuenta, podemos cambiarlo.

Al principio puede ser duro. Puede ser difícil. Puede ser largo.

Pero es una de las mejores cosas que podemos hacer por nuestras vidas para proporcionarnos felicidad en el largo plazo.

Si reduzo la distancia entre quien aparento ser y quien soy y por tanto aumento mi autoconocimiento:

  • Estoy actuando con honestidad conmigo mismo/a
  • Estoy reduciendo ese vacío y por tanto quitándome tensiones innecesarias
  • Le estoy dando la oportunidad a los demás de conocerme
  • Quien me quiera y me aprecie, lo hará de verdad, no por quien aparento ser
  • Me van a surgir más oportunidades acordes a mi personalidad verdadera
  • Puedo dedicarme a las cosas importantes
  • Puedo mirarme al espejo y saber quien soy

Nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles

Vamos a empezar con ganas este apartado con esta frase: “atraemos a los demás por nuestros puntos fuertes, nos acaban queriendo cuando conocen también nuestros puntos débiles“.

Siempre que la recuerdo me parece que alberga una gran verdad. Lo primero es muy cierto. Cuando nuestros amigos nos llaman, cuando nuestra pareja llega con nosotros y nos sonrie, cuando nuestros compañeros de trabajo nos piden consejo, lo hacen porque conocen bien nuestro puntos fuertes.

En esta labor valiente de honestidad esta parte es fundamental. Todos tenemos puntos fuertes.

¿Y que hay de nuestro puntos débiles? Esto es lo que más ocultamos a los demás. Y en el proceso de valentía que te proponemos en el artículo vamos a eliminar el ocultarlo por defecto.

No se trata de ir gritando a los cuatro vientos aquello de lo que carecemos o que podemos mejorar, si no en no ocultarlo por sistema. Y en ir cerrando el vacío del que hablábamos más arriba.

Por que cuando nos quieren por aquello que aparentamos, en el mejor de los casos, nos quieren por la máscara que llevamos.

El ejercicio de cada mañana

Te propongo un ejercicio que puedes hacer cada día. Normalmente empezamos nuestro días con prisas, pensando en todo lo que tenemos que hacer, y algunas personas hasta de mal humor 😉

Por esta semana te propongo algo diferente. Te propongo que tengas al menos cinco minutos para ti cuando comiences cada día.

En ese momento de pausa, de empezar el día de forma diferente hazte dos preguntas. Has de responderlas de forma sincera:

¿Cómo quiero que sea mi día?

¿Qué quiero sentir, hacer y pensar para ser yo mismo/a?

Más que llegar a unas conclusiones u otras, en sentido de estas preguntas es que reconectes con tu esencia, que pauses y que te enfoques en aquello que deseas, y que te hace sentir bien. Es seguir tu propio camino.

No hay cosas necesariamente buenas o malas; en todo caso siempre va a ser aquello que quieres para ti, aquello que deseas. Te estás mirando de forma honesta y valiente.

Haz esto todos los días y te garantizamos que tus días empezarán de forma diferente (¡y hasta puede que tras esta primera semana hayas creado un nuevo hábito positivo!).

Y recuerda: el autoconocimiento es clave para llevar una vida honesta, valiente y libre.

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Antoni Martínez