Estamos en las primeras semanas del año y es muy común entre la mayoría de personas definir propósitos de año de nuevo. Seguramente, tú también tienes algunas cosas o experiencias que deseas hacer realidad a lo largo de los próximos meses.

Tener propósitos es bueno, es algo que le da un significado más profundo a lo que hacemos. El problema es que, a veces, tendemos a definir dichos propósitos y no concretamos nada. Comenzamos enero con todas las ganas, e incluso nos decimos a nosotros mismos frases como “este sí será mi año” o “ este año, ahora sí…”. Sin embargo, al llegar febrero o marzo, ese entusiasmo se ha perdido.

¿Por qué pasa esto? ¿Por qué solo unos pocos logran concretar lo que se proponen?

No pretendo complicarte las cosas y darte una metodología extensa para lograr tus propósitos este año. No, ese no es el enfoque. Solo quiero darte un par de consejos que te ayudarán a que este sea un año de avances tangibles y no solo una lista más de auto promesas sin cumplir.

Si estás de acuerdo, acompáñame 🙂

Año nuevo… ¿vida nueva?

Tu vida no mejorará de la noche a la mañana, no funciona de esa manera. Mejorar y ser la personas que quieres ser, requiere un proceso.

No inicias año nuevo y tienes una nueva vida, esa solo es una frase común entre las mayorías. La verdad es que eres exactamente el mismo el 31 de diciembre y el 1° de enero. Después de todo, solo hemos recorrido una vuelta más alrededor del sol.

El verdadero enfoque del año nuevo radica en comenzar un nuevo viaje. Es un gran momento para poner punto final a un segmento de tu vida e iniciar uno nuevo. El valor radica en tu intención; en esas ganas por ser y hacer algo distinto a lo que has hecho hasta el momento.

Esos deseos por ser una mejor pareja, un mejor padre, mejor hermano, hijo, ciudadano. Unos deseos por ser mejor y cumplir tus objetivos y propósitos que has definido para este nuevo año.

Debes ser consciente de que este es un cambio progresivo. Así funciona la vida, mediante cambios lentos y constantes. No despiertas un día y eres alguien totalmente diferente. Solo despiertas un día y eres un poco diferente.

Aquí la preguntas sería, ¿quieres ser un poco mejor, o un poco peor cada día?

Sí, la respuesta es obvia, y la ventaja es que, para ser mejor, solo debes hacer una pequeña acción…

Un paso a la vez de forma constante

Sean cuales sean tu propósitos para este año, debes comenzar simple y en pequeño.

No debes hacer muchas cosas diferentes para ser mejor. No las vas a poder mantener en el tiempo. No tienes el hábito y por lo tanto tu mente no resistirá un cambio tan abrupto en tu manera de hacer las cosas.

Muchas personas definen un propósito, y al día siguiente hacen muchos cambios en su manera de ser y actuar. Salen por la mañana a correr cuando ni siquiera están acostumbrados a caminar. Cambian su dieta de la noche a mañana o se comportan amables y cariñosos con su pareja e hijos solo porque en ese día están de mejor humor.

Los cambios grandes y abruptos no pueden ser constantes en el tiempo. La mente no funciona así.

Lo que tienes que hacer es un cambio simple en un aspecto de tu vida.

Por ejemplo. Si tu propósito es ponerte en forma, tal vez puedes comenzar evitando comprar y consumir harinas procesadas.

Si quieres mejor la comunicación con tu pareja, tal vez puedes definir uno o dos días para dedicar un par de horas a platicar con ella.

Al definir una actividad simple y repetirla (sin fallar) a lo largo del tiempo, generas el hábito, y esto te traerá un cambio verdadero perdurable. Lo importante es que estos cambios estén en tu agenda, como si fuera cuestión de vida o muerte realizarlos.

Esa es la clave de todo esto.

Conforme haces un cambio simple y te acostumbras a él, podrás hacer un cambio mayor. Posiblemente comenzar a hacer 50 sentadillas diarias o proponerte entregar un carta cada mes a tu pareja con los pensamientos y sensaciones que tienes sobre la relación.

La vida no cambia de la noche a la mañana

El cambio es un proceso, y es necesario comenzar en pequeño.

Pasos simples pero sin fallar te pueden llevar a grandes avances a lo largo del tiempo.

Si has comenzado el año con todas las ganas de que sea tu año, no olvides este consejo. Ve un paso a la vez.

Si quieres ser un mejor padre, de nada servirá que llegues más temprano a tu casa para estar con tus hijos si solo lo haces durante las primeras semanas. Suena muy simple, pero es lo que ocurre en la mayoría de casos.

Esa es la misma razón por la que lo gimnasios registran una mayor cantidad de inscripciones durante enero y febrero y después todo se normaliza. Lo que pasa que la gente no define los cambios en su agenda como algo inmutable; algo que deberás hacer sí o sí, y no hay escapatoria.

Como no hay alguien que te presione para hacerlo (como sucede en un trabajo), tiendes procrastinar y lo dejas para después. No formas el hábito y, por lo tanto, no se hace parte de tu estilo de vida. Cuando esto ocurre, tu vida no cambia, es así de sencillo.

Entonces, ahora lo sabes: si quieres hacer un cambio en tu vida este año nuevo, comienza en pequeño. Define un primer paso simple y efectivo. Después, ejecuta sin fallar. Conforme avances, podrás realizar acciones de mayor grado de dificultad.

Verás que esta sencilla acción, te ayudará a mejorar realmente en los diferentes ámbitos.

Y cuando el año termine, te darás cuenta del poder de las pequeñas acciones constantes.

Tendrás éxitos, aquellos que no habías logrado en años anteriores.

No te olvides de tomarte un momento para agradecer y reflexionar por un año más de vida.

Comienza con menos acciones; con las más simples, y lograrás más resultados. Recuerda siempre la premisa básica que dice que menos es más.

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¿Qué te parece? Cuéntanos, ¿has definido tus propósitos de año nuevo? ¿Alguno de ellos se repite año tras año y no lo logras concretar? Nos leemos en los comentarios 🙂

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