En este post hago una recopilación de tres técnicas sencillas, fáciles y agradables de hacer para que tu mismo te conviertas en tu propio coach en casa.

Estas técnicas están pensadas para esos momentos donde necesites un momento de calma, aumentar tu autoconciencia, de aquietar tus pensamiento y emociones o simplemente recargar tus pilas al volver a ese momento tan agradable de tu vida.

Ponen práctica estas técnicas y llénate de fuerza y confianza en ti mismo y en tus potencialidades.

Estos recurso te servirá para:

  • Construir tu anclaje de felicidad para transportarte directamente a ese momento de alegría, cuando más lo necesitas.
  • Encontrar tus capacidades, habilidades y tomar la fuerza de tu clan.
  • Comprender lo que sucede dentro de la mente y el mundo emocional en los momentos de agitación.
  • Comprender la importancia de detenerse y aquietarse para calmar las emociones y pensamientos, y poder afrontar las situaciones con mayor claridad y seguridad.

Ejercicio 1 – Construye tu anclaje de felicidad

En mi dedo meñique de color naranja yo sé que un día magnífico hace muchos años me sentí libre y alegre saltando al agua del río en verano.

Mi dedo meñique me conecta directamente con esta energía… ¡es un tesoro!

¿Quieres construir tu propio anclaje de felicidad? Haz este ejercicio. Primero lo lees para comprender cómo funciona y de qué se trata, y luego lo realizas.

¿Cómo hacerlo?

Lo que en este momento quisiera es que me cuentes un momento dulce de tu vida. Me pregunto si puedes recordarlo ahora mismo; un momento en que te sentías vivo, alegre, completamente feliz.

Puede ser un momento presente o pasado, un momento pequeño si quieres, no tiene que ser el más importante ni el más feliz. Un momento sencillo, un detalle de alegría y vida en tu camino.

Dime, ¿recuerdas un momento así?

Seguro que sí.

Remóntate a él un momento y permanece en él brevemente. ¿Lo has localizado ya? Perfecto.

Ahora sigue permaneciendo en él. Cuando puedas, cuéntame cómo ha sido esa sensación. Lo importante es expresarlo a tu modo, no que yo lo comprenda, simplemente sentir la dulzura y la vida de ese instante dentro de ti…

Saborea tu recuerdo positivo y la memoria feliz que hay en ti de ello…

Siéntela en tu cuerpo y en tu corazón…

Obsérvate en este estado y momento…

Seguro ha sido agradable, conecta con la sensación y dime ahora:

¿En qué parte de tu cuerpo notas esta sensación agradable?

Toca con la palma de tu mano ese lugar de tu cuerpo. Siente esta energía en este lugar de ti, como si la concentraras guardada en este espacio.

Ahora esta parte de tu cuerpo es un almacén de tu sensación agradable.

Ahora está aquí, en ti, la sensación agradable de ese recuerdo.

Imagina ahora, ¿qué color tiene esta emoción, este recuerdo? ¿Qué color asocias a esa emoción? El verde, el azul celeste, el amarillo brillante, el blanco… ¿Cuál es para ti el color de esa emoción?

Imagina ahora que sabes el color, que esa parte de tu cuerpo donde sientes la emoción se pinta del color que has elegido.

Imagina como la palma de tu mano pinta y embellece tu cuerpo para que en este lugar, en este color, quede guardado tu recuerdo, tu sensación.

Permanece en ello un momento aún.

Bien.

Cuando sientas el color y la energía en tu cuerpo, empieza a abrir los ojos despacio.

Ejercicio 2 – DISFRUTA DE TUS DONES

Con este ejercicio vas a ir al encuentro de tus capacidades y habilidades. No sólo de las tuyas, también de las de tus familiares.

Con ello reforzarás tu autoestima, tu auto concepto, y la imagen de alguno de ellos. Además te permite ser consciente de todo lo bueno que también has recibido de ellos.

¡Disfrútalo y toma tu fuerza y la de tu clan!

¿Cómo hacerlo?

Coge 21 papeles pequeños, post-it , por ejemplo.

Escribe en cada uno de ellos uno de tus dones, cualidades personales, habilidades profesionales etc. ¡Seguro que los tienes! No te rindas en el primer paso, confía en ti y dedícate un momento. Por ejemplo: persistencia, inteligencia, habilidades comunicativas, formación, sensatez, alegría, calma, fuerza, empatía, etc.

Observa: ¿Quién de tu familia tiene esa característica antes que tú?¿Quién te lo enseñó?

Los mezclas y los giras en un montón.

Cada día escoges uno de ellos.

Lo lees.

Llévate el papel del don contigo: en la cartera, el bolso, la carpeta o pégalo en el despacho, en el ordenador o en la nevera. Fíjate conscientemente de los momentos en que haces uso de esa característica o don.

Durante el día ve disfrutando de él, ponlo en práctica. Observa todo lo bueno que te aporta, las consecuencias positivas de disponer de ese don.

Por la noche coges el papel y debajo de la palabra escribes: “Gracias por lo que he recibido”, y lo dejas en una nueva pila al lado de la otra.

Ejercicio 3 – EL FRASCO DE LA CALMA

Este es un recurso para mejorar la gestión emocional.

El “frasco de calma” ayuda al autoconocimiento, control emocional y al cultivo de la quietud interior. Funciona de la misma manera que el yoga o la meditación: es una técnica de control del estrés que contribuye a despejar la mente.

Durante el día pasamos por muchos estados emocionales distintos.

En ocasiones, las emociones nos invaden y perdemos el control; lo que sucede puede semejarse a un shock emocional.

El ritmo cardíaco y la respiración se aceleran y envían al cerebro la señal de que está en peligro. Internamente es como un huracán que crece en nuestro interior y consigue salir hacia fuera a través de nuestro comportamiento, nuestras palabras, acciones y decisiones que están completamente descontroladas.

Cuando te enfadas, sientes rabia, frustración o cualquier emoción que te tiene muy agitado. Es como si estuvieras como el frasco agitado. Las  emociones ocupan todo tu ser. Todo está removido, tu mente y tu corazón están invadidos por las emociones en caos. Nada se ve claramente.

¿Qué pasa si nos quedamos quietos?

(Deja el frasco sobre una superficie quieto y mira la «lluvia de purpurina»)

Cuando estás quieto y en silencio las emociones se apaciguan, se aquietan, se tranquilizan, se depositan en el fondo.

El agua vuelve a estar transparente. Y tu ser, tu mente y tu corazón vuelven a estar también tranquilos y transparentes.

Ahora se puede volver a hablar viendo todo más claro y usando palabras más adecuadas.

¿Cómo hacerlo?

Respiras profundamente y conscientemente mientras lo observas.

La imagen de la «lluvia de purpurina»:
emite una señal al cerebro que disminuye el nivel de alerta y, por lo tanto, la agitación cardio-respiratoria y motora.

Tiene un efecto casi hipnótico que captura nuestra atención y se van olvidando las sensaciones y pensamientos negativos, dejando en su lugar una sensación de paz, calma y serenidad.

Centras el sistema nervioso en un estímulo concreto y prácticamente la mente queda en blanco.

Esto favorece la relajación.

Se reorganiza tu sistema nervioso.

Evita tomar decisiones y hablar durante la «lluvia», mantén el silencio, también ayuda a tranquilizarse.

Cuando se recupera la calma es el momento de poder compartir las razones de ese estado de agitación emocional  y buscar juntos una solución.

Es bueno que cada uno tenga el suyo propio y que cada uno se implique en la construcción de el suyo, será su aliado.

Necesitas:

  • Un frasco o botella transparente con tapa.
  • Purpurina, brillantina (escarcha), confeti plástico de distintos colores
  • Agua caliente.
  • Pegamento líquido, vaselina líquida, glicerina.
  • Cinta adhesiva.

Pasos:

  • Llena el frasco con el agua caliente hasta cubrir ¾ partes aproximadamente.
  • Deja un espacio vacío en la parte superior del pote para que el niño pueda agitar su contenido.
  • Añade el pegamento (aumenta la densidad del agua, cuanto más pegamento añadas, más despacio se moverá la purpurina)
  • Añade la glicerina (crea un contraste de densidad y la purpurina cae de forma diferente a lo largo del frasco)
  • Agrega las purpurinas como símbolo de las emociones (puedes asociar cada color de purpurina a una emoción).
  • Ciérralo herméticamente.

Refuerza tu proceso

Compártelo. Aquí en los comentarios tienes también tu espacio para compartir tus momentos felices, tus dones y, si te animas, a hacer tu propio frasco de calma.

Ya sabes que hablar en voz alta, en público, en grupo, aumenta tu nivel de conciencia del ejercicio, del resultado, te ayuda a reforzar el trabajo.

Por ello te animo a compartir en los comentarios tu experiencia.

¡Nos encantará conocer tu alegría y tus progresos!